CEMENTERIO-MUSEO:ESPACIO-OBJETO

Imaginemos por un momento que entramos al Museo Metropolitano de Nueva York acompañados de una romería de egipcios peregrinos que se dirigen al templo de Dendur. Allí frente al gran templo de piedra arenisca algunos de los peregrinos toman posición justo debajo de él, mientras que otros se bañan en la lamina de agua que lo rodea, recordando un ritual antiguo de purificación y esperando que por los grandes ventanales con vista al Central Park entre la luz del medio día que se reflejará en los espejos de agua para comenzar con el ritual de pedir a su dios. ¿El museo dejaría de ser museo para convertirse en una suerte de templo si esa práctica se llevará a cabo todos los lunes?

Ahora si el por el contrario estuvieras un cementerio visitando a tus parientes o pidiendo a algún santo popular trabajo o casa o el número para jugar el chance, y de pronto vieras a un grupo de colegiales siguiendo a un pollo con camiseta de guía que les cuenta una a una cada historia de las tumbas que allí reposan dejando de verlas como tumbas para convertirlas en su objeto museográfico, ¿el cementerio dejaría de serlo para convertirse solo por el poder de su palabra en museo?

Bajo esta mirada es que hablar de lo que se llama “Museo Cementerio Central”, en la mayoría de los casos resulta bastante extraño para muchos de las personas que semanalmente asisten a este espacio, ya sea visitando sus propios familiares, ya sea pidiendo o cumpliendo favores ante santos populares que parecieran tener muchas más efectividad que los tradicionales. Todos creyentes que nunca han pensado que asisten a un museo en donde también se prohíben tomar fotos, en donde entre letras y colores se han distinguido los espacios, un sitio donde ya casi nunca se entierran muertos.

Por lo pronto pensemos en si realmente fuera un museo, no debería tener como todo museo su propio guión museográfico. Desde esta perspectiva debemos acercarnos al guión no como una pretensión anterior de una puesta en escena de los múltiples objetos, sino como una idea posterior tal vez surgida de su declaración como Monumento Nacional en 1984 del Cementerio mismo. Así pues levantar por un lado su guión solo es posible mediante la observación misma de la disposición espacial, como desde un panóptico en donde teniendo la posibilidad de ver el museo-cementerio como una pequeña maqueta se elabora un relato, que junto con los testimonios del consorcio encargados de la administración del Cementerio en su totalidad completan la versión de un relato, en este caso guión que puede posteriormente degradarse o no.

Al hablar del guión del objeto museográfico puede interpretar como el museo en si mismo no sólo como espacio físico, sino como institución de la interferencia, de la transparencia y de la opacidad, como formas para realizar la puesta en escena del objeto en relación con los sujetos, para examinar la forma como establecen su relación con el mismo objeto, de esta manera la puesta en escena (la seducción, la ficción, se debe seducir como en el cine para que se meta en el cuento de la historia de la película, pero más allá, que se ponga en el espacio de la película, no en el espacio en que se encuentra realmente)

Ahora bien como lo que se pretende también es examinar si existe una relación entre la referencia misma del museo (¿ficción?) en la cabeza de los que allí asisten a este espacio como cementerio los lunes de cada semana, es necesario intentar acercarse también a los relatos que de este lugar tienen dichos visitantes, en este sentido se debe entrevistar a estas personas, teniendo como antecedente que son realmente pocos los que conocen o re-conocen la parte del cementerio central a la que se le llama museo. Sobre esta perspectiva examinar más a fondo como las prácticas que se llevan a cabo dentro de este espacio se relacionan con las posibles prácticas o pautas de comportamiento que se tendría en un museo.

Con la incertidumbre latente de pensar tanto para el caso del templo Dendur, como para el nuestro en particular: el Cementerio Central, como un mismo espacio en donde se traslapan funciones, estéticas y prácticas culturales variadísimas, que modelan el espacio-objeto provocando múltiples realidades, o sino se nos antoja más bien ficciones de posibles lugares, se erige el relato-guión como el puente que facilita el traspaso del museo al cementerio a cada pisada nuestra, es él quien posibilita la existencia para todos los visitantes de conocer el Museo Cementerio Central.


Por Felipe Torres

Sociólogo Universidad Nacional

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